Pecados de los clubes colombianos, en su fracaso en la Libertadores

La Copa Libertadores es una vez más capítulo cerrado para Colombia. Con la eliminación de Atlético Nacional, se consuma un nuevo fracaso internacional para los clubes del país. América, Santa Fe y Junior tampoco pudieron acceder a octavos de final, una instancia esquiva desde 2018. A eso hay que agregarle que en la Suramericana Tolima y La Equidad también quedaron afuera.

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Estas son algunas razones del fracaso internacional del 2021.

1. Nóminas cortas y livianas: quedó evidenciado que las nóminas de los equipos colombianos resultaron livianas y frágiles respecto a sus rivales. Equipos como Santa Fe y América no tenían peso para pelear en sus grupos, y con todo y eso el cuadro escarlata estuvo cerca y no aprovechó. El plantel cardenal fue muy inferior a lo esperado, sin recambio, sin alternativas y sin gol. 

Nacional y Junior, los equipos de más capacidad económica del país, tienen jugadores de cartel en el medio local, buenas nóminas, pero afuera  quedaron en deuda con sus rivales. Junior no pudo sacar la casta en un grupo muy difícil, donde clasificaron los favoritos Flamengo y River.  Miguel Borja hizo su tarea, pero se quedó sin respaldo. En Nacional ninguna de sus ‘figuras’ sacó la cara. Su nómina, quizá mejor que las de sus rivales del grupo, quedó opacada por sus deficiencias en el funcionamiento. 

A todo eso hay que sumarle que las nóminas de los equipos colombianos se quedaron cortas por momentos para la doble confrontación, cuando se les acumularon partidos y viajes, pero también es cierto que el torneo lleva casi un mes detenido y ni así pudieron aprovechar afuera. Hoy solo Junior sigue con vida en la Liga. Los demás terminan un semestre de espanto. Al menos Junior y América jugarán la Suramericana. Nacional y Santa Fe, ni eso. 

River Plate vs. Santa Fe

River Plate vs. Santa Fe

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2. Actitud: a muchos futbolistas les faltó carácter para disputar la Copa Libertadores. Ejemplos sobran: el empate que permitió Junior en el último segundo contra River en Barranquilla, el papelón de Santa Fe en Argentina, al perder contra un rival que tenía a un jugador de campo de arquero,  o el gol que permitió América empezando el partido definitivo contra Cerro. Tanto así, que el DT escarlata, Jersson González, fue franco y aseguró que a algunos de sus jugadores les faltó actitud. Y ni hablar del primer gol que recibe Nacional este miércoles contra la Católica a los 10 minutos.  Esa falta de jerarquía y de actitud es el gran pecado del fútbol colombiano cuando se batalla con los rivales de afuera. Los demás dejaron la vida en cada partido, los nuestros, no estuvieron al nivel. Es más, Nacional, Junior y América llegaron a la última jornada dependiendo de sí mismos y no pudieron. 

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3. Sin proyecto: los equipos colombianos no están diseñados para ir a a pelear la Copa Libertadores. Carecen de billetera para eso, con presupuestos muy inferiores a los de los grandes del continente como River (su nómina esta cotizada en 113 millones de euros según Transfermakt), Flamengo (55 millones)  o Palmeiras (131). Sin ese capital, la única forma es competir con un buen proyecto, pero en Colombia no hay tiempo ni paciencia para eso. Guimaraes recién intenta darle forma a Nacional y ya está muy enredado. Hárold Rivera se quedó sin plantel en Santa Fe. Amaranto Perea sufre en Barranquilla por sus decisiones, con una inestabilidad constante, y Jersson González estaba tapando un hueco, porque América sacó a Juan Cruz Real a mitad de camino.

Santa Fe

Santa Fe vs Junior.

La última experiencia colombiana de un proyecto deportivo fue la del Nacional campeón de Copa en 2016.  Así que en esta edición, no se les pedía ni siquiera meterse a una semifinal, pero a octavos sí había cómo. Sí era una obligación, al menos para Junior (su valor en el mercado es de 23 millones de euros) y Nacional (20 millones). 

4. Bajo nivel individual y colectivo: muchos jugadores llamados a ser protagonistas quedaron en deuda. Jarlan Barrera en Nacional no tuvo el protagonismo que se esperaba.  Duván Vergara fue la gran decepción en América. En Junior pesó la lesión de Teo Gutiérrez, pero que poco aportó por ejemplo Sambueza. En Santa Fe sencillamente no había un referente que pudiera guiar al equipo.  Y a falta de desequilibrio individual, colectivamente los cuatro equipos también dejaron muchas dudas. Lo que mostraron fue confusión, distracción, nervios, falta de definición y hasta mala suerte en algunos casos.  Junior tuvo una reacción, pero como cedió tanto, no le alcanzó. 

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5. Las localías: en las copas internacionales hay que ser fuertes en casa, ese es el plus, pero los equipos colombianos no cumplieron con ese factor, por un lado porque no pudieron usar sus estadios habituales en muchos casos, por la situación de orden público en el país.

Junior se quedó afuera porque no ganó ni un partido de local (uno de ellos en Guayaquil). Acumuló tres empates. Así es muy difícil. Santa Fe hizo dos punticos y su argumento es que nunca jugó en El Campín, le tocó ser un peregrino en diferentes sedes (Armenia, Asunción y Ambato). Nacional  ganó un partido, perdió uno y empató el otro (jugó en Pereira y Asunción). Y América ganó uno y perdió dos, le tocó jugar en Bucaramanga, Barranquilla y Santa Cruz…  

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