Meluk le cuenta… (El tiro en el pie)

Colombia perdió la sede de la Copa América en Barranquilla. Fue cuando, allá, entraron gases lacrimógenos a la cancha del Romelio Martínez e irritaron los ojos de nadie menos que del Muñeco Gallardo, el hoy entrenador de clubes más importante y prestigioso en el continente, e hicieron llorar a los jugadores del River Plate argentino y, luego, del brasileño Mineiro y de los futbolistas del Junior y del América.

(Le puede interesar: Quintero manda emotivo mensaje por su regreso a la Selección)

La Copa América en Colombia se cayó el 12 de mayo. “Con gases lacrimógenos en el partido, escuchando estruendos, una situación anormal en todo sentido”, fueron las palabras de Gallardo, el epitafio de la sede colombiana.

Una semana antes, la Conmebol sacó de Colombia los partidos de sus copas Libertadores y Suramericana precisamente para proteger la sede de la Copa América en el país ya convulsionado por las protestas, bloqueos y enfrentamientos del paro nacional.

Marcelo Gallardo

Marcelo Gallardo, DT de River, se toma la cara para protegerse de los gases.

(Lea además: Cronología: en 21 días Colombia perdió la sede de la Copa América)

Si se estalla una goma del autobús de un equipo entre el hotel y el estadio o entre el estadio y el aeropuerto pierden la sede



“Si se estalla una goma del autobús de un equipo entre el hotel y el estadio o entre el estadio y el aeropuerto pierden la sede”, me dijo una fuente de la Conmebol.

Y no se pinchó ninguna llanta… ¡Solo entraron gases lacrimógenos a los partidos que se jugaron entre estallidos por las refriegas entre el Esmad y los manifestantes en Barranquilla! Lo vio y lo oyó todo el mundo en directo por TV. Falló el cálculo. Mejor dicho: resultó un error de cálculo.

Frente a las restricciones sanitarias en algunas plazas como Bogotá o la imposibilidad de contar con la Policía y garantizar la seguridad en el estadio y en la llegada y la salida, como en Cali o Palmira, se escogió a Barranquilla para jugar los partidos de la Libertadores del famoso River Plate argentino y del Mineiro brasileño, equipos de las superpotencias del área, de los dueños de las casas más grandes del barrio.

América vs Mineiro

Futbolistas se protegen de los gases.

Entonces, se calculó que en Barranquilla no pasaría nada porque era la ciudad con el más bajo número de protestas hasta esas fechas, y en la que la imagen del Gobierno era mejor en comparación con otras capitales.

(Lea también: Guardiola revela ‘secreto’ sobre el futuro de Messi y Agüero)

Además, se tenía “el compromiso total de las autoridades locales” para garantizar el pie de fuerza y la seguridad para los equipos, sus desplazamientos y los partidos.

Creyeron, con total certeza, que nadie en Barranquilla echaría ni un madrazo contra el Junior ni contra el fútbol, pues es la casa de la Selección y la ciudad de la final de la Copa América.

Las amenazas en las redes sociales de la barra brava del Junior de impedir los partidos en contra de la Copa América fueron subestimadas.

Desde ese día en que en Barranquilla entraron gases lacrimógenos al Romelio aturdido por estruendos, la Copa América en Colombia se cayó. No se podía pinchar un bus…
El pedido de aplazamiento gubernamental por razones de la pandemia de covid fue el intento de una salida política digna ante lo inevitable, anunciado y sabido. Ya se habían dado el tiro en el pie.

MELUK LE CUENTA

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
@MelukLeCuenta

Lea más noticias de deportes

Ni Arsenal, ni Everton: así se repartieron los cupos en Inglaterra

Guardiola, conmovido hasta las lágrimas con la despedida de Agüero

Lille da la sorpresa: campeón en Francia y duro golpe para el PSG