Las cinco razones del oso monumental de Santa Fe contra River Plate

Santa Fe llegó al estadio Monumental con posibilidades, incluso, de pelear la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores. Ahora no tiene opciones, ni siquiera, de pelear por el tercer lugar, que da el paso a la Suramericana. Perdió 2-1 con un River Plate con un 11 improvisado y sin arquero. 

El resultado no solo fue un duro golpe para el equipo de Hárold Rivera sino para todo el fútbol colombiano, que sigue en un momento terrible: ya Deportes Tolima se despidió de la Copa Suramericana (le queda un partido por cumplir, contra RedBull Bragantino). Estas son las cinco razones del desastre de Santa Fe en Argentina. 

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Falta de alma. Los hinchas de Santa Fe perdonan cualquier cosa, menos la falta de actitud y de ganas. Y lamentablemente, el equipo se vio entregado, sin alma, con errores groseros en defensa, dormido en el campo e incapaz de sobreponerse a la adversidad. 

Sin patear al arco, pues… Enzo Pérez, el improvisado portero de River Plate, pudo haber visto buena parte del partido desde afuera e igual no le hubieran generado peligro. La primera vez que se estiró lo hizo como por no quedarse parado, en un balón que iba para afuera, promediando el primer tiempo. Solo dos tiros al arco en 90 minutos. Pésimo balance. 

El rival también tiene mérito.
River dio una muestra de entrega, táctica y solidaridad con su arquero. Pegó rápido, con dos goles, y luego tuvo el orden para aguantar y darle la pelota a Santa Fe, que nunca supo qué hacer con ella. El desgaste natural al final del juego, sin la posibilidad de hacer cambios, dio una sensación óptima de dominio de Santa Fe, pero sin generar nada. 

La confianza de Gallardo. El técnico de River Plate ratificó todas sus virtudes, en el tablero y en la motivación. Cada vez que el portero tomaba la pelota, lo aplaudía y lo animaba. Y ese mensaje cala en el resto del plantel. Nunca pone excusas: prepara los partidos con lo mejor que tiene.

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Faltó mano desde el banco. A Harold Rivera le faltó reacción. Con el 2-0 antes de los 10 minutos, no intentó algo diferente a lo que había planteado al comienzo. Esperó 45 minutos para meter mano en un partido que lo necesitaba mucho antes. Y se vio tan perdido que al final, cuando parecía que podía empatar, metió a un jugador de 15 años al campo, Hollman McCormick. 

José Orlando Ascencio
Subeditor de Deportes
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