Frank Castañeda, nuestro ‘James’ en la liga de Moldavia

Dos años en Eslovaquia y uno en Moldavia. Frank Castañeda sabe lo que es esforzarse en busca de un sueño. Es solo uno de los muchos futbolistas colombianos que han probado suerte en Europa.

Aunque no a todos viven en mansiones vecinas a la de Cristiano Ronaldo ni andan en deportivos hechos a su medida.

Como Castañeda, muchos hacen su carrera de manera silenciosa, pero constante, tratando de llamar la atención de los grandes clubes. De hecho, su tenacidad y talento, traducido en las 28 anotaciones que ha logrado con el club Sheriff Tiraspol, han ayudado mucho a que su equipo esté a un paso de ganar la liga moldava. Y en ese mismo equipo juega otro colombiano: Danilo Arboleda Hurtado.

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En su tercera temporada fuera de Colombia, es el único futbolista de su país que lidera una tabla de goleadores de primera división en Europa, por encima de grandes nombres como Juan Cuadrado o James Rodríguez.

Nada más esta semana marcó tres goles, en el partido que jugó el miércoles contra el Floresti.

“Sueño con jugar en grandes ligas, estoy a la espera de que un equipo grande de Europa se fije en mí, en mis cualidades, en mis condiciones. Y también sueño con estar en un llamado de la selección de Colombia o disputar una Copa América. Estoy esperando y trabajando duro para ver si estas cosas se pueden dar”, explica el delantero a la France Press.

Tras dejar el modesto Orsomarso, club de Palmira (Valle del Cauca) de la segunda división colombiana, y pasar dos temporadas en el FK Senica de Eslovaquia, a sus 26 años Frank Castañeda parece haber encontrado parte de la gloria europea que buscaba.

 En los otros campos nos reciben muy bien porque respetan mucho a este club en Moldavia.

Con sus 28 anotaciones en 32 partidos, lidera la tabla de goleadores moldava, con 12 dianas más que el segundo clasificado. Y sus 14 asistencias también han ayudado a que el Sheriff Tiraspol camine seguro hacia el título. Le llevan 13 puntos al Petroclub.

A pesar de que en Colombia todavía no es tan reconocido, las cifras lo han convertido en un ídolo en Tiraspol, capital de Transnistria, un territorio secesionista prorruso de Moldavia.

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“Transnistria tiene su propia frontera y una moneda diferente al resto de Moldavia, pero en cuanto a lo futbolístico es todo normal. Cuando viajamos tenemos que pasar una frontera, pero no hay ningún problema. En los otros campos nos reciben muy bien porque respetan mucho a este club en Moldavia”, afirma el colombiano.

Inicios en Colombia

Frank Castañeda se ve feliz. Después de tres temporadas en el Deportivo Cali de su ciudad natal, se fue a probar suerte con 17 años al Arsenal de Sarandí, en Argentina, liga en la que muchos colombianos también han comenzado sus carreras.

Duró solamente un mes y medio allí y las cosas no salieron como esperaba. “El agente que tenía no tuvo un buen manejo con los documentos que debía solicitar en ese tiempo. No me pudieron inscribir y tuve que devolverme”, cuenta.

Tras dos años en el Orsomarso, en la B colombiana, acabó marchándose a Eslovaquia. “En el Senica me fue muy bien. Obviamente el inicio fue duro, debido al clima, al idioma, pero me acogieron muy bien”, explica Castañeda.

Y es que el cambio es radical. Sería diferente comenzar la carrera en una liga como la española o la portuguesa, que aunque son superiores en nivel y exigencia, por lo menos el choque cultural no es tan fuerte.

Vino la propuesta del Sheriff y me llamó la atención que iban a jugar la Champions League. Eso era un sueño. (…) A nivel de salario también me ofreció algo interesante y aquí estoy.

En sus palabras, su paso por Eslovaquia lo forjó. “Me sirvió para estar acá y tener la experiencia que tengo ahora. En la primera temporada estábamos cuatro colombianos y algunos venezolanos. En la segunda trajeron a otro venezolano y a otro colombiano. Eso hacía que todo fuera mucho mejor”, añade el atacante.

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Y las buenas actuaciones de este pequeño delantero centro, de 171 centímetros, tuvieron eco dentro y fuera de Eslovaquia.

“Hice una gran segunda temporada en Eslovaquia. Otros equipos de ese país estaban interesados. Y también llegaban ofertas de otros lugares, como Polonia o Colombia”. Y aunque en Polonia se destacan grandes figuras como el mismísimo Lewandowski (el 9 del Bayern Munich, de Alemania), hubo algo en la oferta proveniente de Moldavia que lo atrajo más.

“Vino la propuesta del Sheriff y me llamó la atención que iban a jugar la Champions League. Eso era un sueño. Aunque fueran las fases previas. A nivel de salario también me ofreció algo interesante y aquí estoy”, dice.

Porvenir europeo

Y aunque es probable que sus ingresos ni se comparen con los de otros astros colombianos en Europa u otras ligas, sí se trataba de una oferta suficientemente generosa y que le abría la puerta a las ligas mayores.

La eventual consecución de la liga moldava sería el primer título como profesional para Castañeda. “Estoy muy contento. No solo por el campeonato, sino por ser el máximo goleador. Y ahora estoy como capitán. Me han dado la oportunidad de dirigir al equipo dentro de la cancha y esto me tiene muy contento”, dice.

“Es un sueño. Lo he venido trabajando durante años. Para muchos que no conocen nada de esta liga, piensan que es fácil, pero no. Es una satisfacción muy grande, es el premio a todo el esfuerzo que he venido haciendo durante muchos años”, explica.

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“Soy un jugador rápido, hábil y tengo mucha hambre de gol. Mi estatura no ha sido un impedimento o una dificultad porque creo que, por encima de cuánto midas, lo más importante es la calidad del jugador o lo que pueda hacer dentro de la cancha”, afirma este atacante que puede jugar de delantero centro, mediapunta o extremo.

Soy un jugador rápido, hábil y tengo mucha hambre de gol. Mi estatura no ha sido un impedimento o una dificultad porque, por encima de cuánto midas, lo más importante es la calidad del jugador

Sus goles y asistencias en la liga moldava ya han empezado a hacer ruido. Y en estos ocho meses que le quedan de contrato en el Sheriff, Castañeda espera hacer más para llamar la atención de un club de grandes ligas.

“Durante este tiempo en que he logrado esta cantidad de goles, han mostrado interés equipos de ligas como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Egipto, Rumania, México, Colombia, Estados Unidos, Rusia y otros. Estoy esperando una buena opción. Y cuando estén todas sobre la mesa, poder escoger la mejor”, dice el futbolista.

Sus triunfos en Europa le permitieron comprar un piso en el sur de Cali a sus padres, que trabajaban en una panificadora. Tras sus goles en Transnistria, espera seguir llenando de orgullo a su familia.

Casos similares

Como Castañeda, hay otros jugadores colombianos en condiciones similares: juegan en la liga europea y, aunque brillan, no tienen sobre ellos la cantidad de reflectores que tienen las grandes estrellas.

De hecho, jugadores que luego se convirtieron en grandes favoritos comenzaron en Europa en equipos modestos. Un ejemplo es el de Juan Fernando Quintero, que cuando partió a Europa, en el 2012, comenzó en el Pescara Calcio, un club italiano que aunque está en la serie A, no tiene la talla de la Juventus o del Atalanta.

En la misma liga, para ser más actuales, se podría mencionar el caso de Kevin Agudelo, quien milita en el Spezia Calcio, un club que por primera vez en su historia está compitiendo en la serie A.

Aparte de los brillantes Juan Cuadrado, David Ospina, Duván Zapata y Luis Muriel, en Italia también se destacan Cristian Zapata (Genoa) Andrés Tello (Beneveto), Eddy Salcedo (Hellas Verona), Juan Manuel Valencia (Cesena, serie C).

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También hay jugadores en pequeños equipos de España, Croacia, Escocia, Rusia, Bélgica y Holanda. Muchos de ellos apenas comienzan su carrera, como Castañeda, y otros están en su ocaso, como Hugo Rodallega, quien juega en el Denizlispor de Turquía.

Moldavia: en Europa, pero no “esa” Europa

Este pequeño país de Europa Oriental pertenecía a la Unión Soviética. Su separación de ese régimen no le ha sentado bien económicamente, como a otros países que se destacaron en ese frente. Tiene fronteras con Rumania y Ucrania.

Su capital es Chisnáu. Sin salida al mar y por fuera de la Unión Europea, Moldavia es considerado por muchos analistas como “el país más pobre de Europa”.

Con una economía basada mayoritariamente en la agricultura, sus ingresos económicos basados en la industria han disminuido un 18 por ciento desde 1989, según el Fondo Monetario Internacional.

En 2020, el salario mínimo equivalía a unos 300.000 pesos colombianos, pero, en contraste, un pasaje de bus costaba, hacia 2019, unos 400 pesos. Si bien hay mucha cultura ciudadana y sus ciudades son ordenadas y llenas de parques, no deja de ser un Estado con un ambiente marginal.

PABLO SAN ROMÁN
AFP
PARÍS