En Argentina también tienen líos para recibir la Copa América

Colombia, envuelta en una grave crisis social, pidió a la Conmebol que la Copa América de este año se aplace y su idea era que se disputara en los últimos meses de 2021. La confederación continental rechazó el reclamo y así podrían crecer las chances de que la competencia se realice íntegramente en la Argentina, el otro país organizador.

Sin embargo, el escenario epidemiológico (casi 36 mil contagiados y 435 muertes este jueves), sumado a las restricciones impuestas desde el Poder Ejecutivo hacen que la confederación sudamericana también trabaje en “escenarios alternativos”. Es decir, países que tienen una vacunación mucho más avanzada y pueden contar con espectadores en los estadios, como Uruguay o Chile.

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“El Gobierno de Colombia solicitará formalmente a la Confederación Sudamericana de Fútbol, a través de la Federación Colombiana, el aplazamiento de la Copa América”, comunicó el ministro de Deporte colombiano, Ernesto Lucena, luego de una reunión del Gabinete que encabeza el presidente Iván Duque. Una vez confirmada la intención del Ejecutivo del país cafetero, la Conmebol respondió que no podrá aceptarlo, citando cuestiones contractuales y de calendario. El plan B de las últimas semanas era la Argentina, cuyo problema no es político sino sanitario.

Algunos datos del torneo: sólo en premios, la Copa América repartirá 65 millones de dólares. Así la organización precisa facturar, y para eso desde Luque (donde está la sede de la Conmebol) insisten en que en las tribunas haya un 30% del aforo cubierto: ya sea con vacunados con las dos dosis o con personas que presenten PCR negativo. Estos requisitos bajan la chance de que todos los partidos se jueguen en territorio argentino: no se permite público en ningún estadio y el ritmo de vacunación es lento.

Trofeo de la Copa América

Trofeo de la Copa América.

En el lapso de un mes, Colombia pasó del lobby mediático para organizar la Copa América en soledad a quedarse sin nada. La grave crisis social que vive el país trastocó los planes y motivó que la Conmebol le quitara su mitad del torneo de selecciones más antiguo del mundo. La final, incluso, se iba a disputar en Barranquilla. Desde Luque (Paraguay) donde está la sede de la entidad que rige el fútbol sudamericano, no informaron todavía si la Argentina se quedará con todo el campeonato o si la organización volverá a ser compartida con otro país.

Las primeras revueltas en las calles colombianas luego de la reforma tributaria que quiso imponer el presidente Iván Duque marcaron el principio del fin. Coincidió con los viajes que debían hacer tres equipos argentinos para jugar por las Copas Libertadores y Sudamericana: River, Lanús y Argentinos Juniors. Luego de que el alcalde de Armenia, donde River debía jugar con Independiente Santa Fe tres semanas atrás, no diera las garantías para el partido, Conmebol quitó de territorio cafetero todos los partidos de los equipos de ese país. Los argentinos cambiaron sus pasajes: de Colombia a Paraguay. Por más que algunos clubes e hinchas colombianos protestaron, la medida se basaba en “cuestiones de seguridad”.

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A la semana siguiente, la historia se repitió. Más partidos, más manifestaciones en las calles. River, Atlético Mineiro y Nacional de Montevideo se embarcaron rumbo a Colombia. Fue el propio presidente Duque el que dio la luz verde para que los partidos se jugaran en su país. Hubo hasta una reunión virtual, para resolver el futuro de esos partidos. A la luz de los videos en las redes sociales y de las detonaciones escuchadas fuera del estadio Romelio Martínez, de Barranquilla (allí jugaron River y Mineiro), la decisión fue errónea.

El maridaje entre fútbol y bombas alertó a la confederación. Hubo diversas manifestaciones, públicas y privadas, sobre el “error” de haber jugado esos partidos. De yapa, River y Nacional volvieron a sus países con infectados de coronavirus. Los de Núñez tienen un brote, que los obligó a incluir a Enzo Pérez como arquero frente a Independiente Santa Fe en el Monumental, incluso.

Esta misma semana, Conmebol mudó partidos que tenían sede en Colombia a Ambato (Ecuador), señal de que no volvería a cometer el error de jugar en la Colombia de Duque otra vez. Esa decisión debilitó al presidente colombiano y, también, a Ramón Jesurún, el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol.

Este mismo lunes, Colombia jugó sus últimas cartas: varios funcionarios del gobierno colombiano, incluido el jefe del ejército, mantuvieron una reunión virtual con la Conmebol para tratar de mantener el torneo en tierras cafeteras. Por Conmebol no estuvo el presidente Alejandro Domínguez. Toda una señal.

«El lunes, Colombia jugó sus últimas cartas: funcionarios del Gobierno, incluido el jefe del Ejército, mantuvieron una reunión virtual con la Conmebol. No estuvo Alejandro Domínguez. Toda una señal».

El torneo debe comenzar el 13 de junio con dos partidos en la Argentina. El seleccionado que dirige Lionel Scaloni se mide con Chile en el Monumental, mientras que en Mendoza juegan Paraguay y Bolivia. A ese grupo, el Sur, también lo integra Uruguay. La otra llave, la Norte, debía que comenzar al día siguiente, el lunes 15, con el encuentro entre Colombia y Ecuador en Barranquilla. En la misma jornada también se medirían Brasil y Venezuela en Medellín. Al grupo, que sería movido íntegramente a territorio argentino, lo completa Perú, dirigido por Ricardo Gareca.

Otro asunto no menor en el futuro es el partido del 8 de junio por las Eliminatorias sudamericanas entre Colombia y Argentina. ¿La sede? Barranquilla, la misma ciudad costera que debía albergar la final de la Copa América. Las últimas decisiones de la Conmebol llevan a pensar que la localía cafetera será modificada y el encuentro se disputará en un país vecino.

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Si Argentina toma la organización completa del torneo, es probable que deba aumentarse la cantidad de estadios hasta ahora confirmados. El denominado Grupo Sur se iba a disputar en los estadios de River, Malvinas Argentinas (Mendoza), Único (La Plata), Mario Kempes (córdoba) y Madre de Ciudades (Santiago del Estero).

Alejandro Casar
La Nación (Argentina-GDA)